Es por todos conocido el concepto de brecha digital y los esfuerzos que están llevando a cabo las distintas Administraciones para lograr lo que se denomina e-inclusión. Dentro de los factores que excluyen a las personas del mundo electrónico se encuentran las barreras de tipo visual, auditivo, físico, cognitivo... de las personas con discapacidad o personas de edad avanzada que pierden facultades progresivamente. También existen las "discapacidades tecnológicas" que afectan a aquellas personas que emplean ordenadores o navegadores viejos, o que tienen pocos conocimientos informáticos.
La correcta aplicación en el desarrollo de los sitios web de las pautas de accesibilidad WAI (Web Accesibilty Initiative), desarrolladas por el W3C, hace posible superar o mitigar estas barreras, al ayudar a los desarrolladores a evitar aquellos elementos poco recomendables para personas con discapacidad.
Debe tenerse especial cuidado en el cumplimiento por parte de la Administración. El Plan de Acción e-Europe 2002 afirma que "las páginas web del sector público y su contenido, en los Estados miembros y las instituciones europeas, deben diseñarse de manera que sean accesibles, a fin de que los ciudadanos con discapacidades puedan acceder a la información y aprovechar plenamente las posibilidades de la administración electrónica". No obstante, no siempre se cumple.
Existen Administraciones comprometidas con la accesibilidad, como la Seguridad Social en España, pero hay otras que aún no han asumido la responsabilidad de hacer sus contenidos disponibles a todos los ciudadanos.
Existen tests para probar el grado de accesibilidad de las páginas web. Si tenéis curiosidad, podéis comprobar cualquier página con TAW.
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